(disponible en Netflix)
Este es el tipo de película que nos hace albergar un halo de esperanza. No todo está perdido. Hay vida más allá de sagas, superhéroes y demás formulas. En cuestión de unos días me la he visto dos veces. Ya en 1993 la directora neozelandesa dio buena muestra de su oficio con The Piano, esta vez vuele a dejarnos una pieza del mejor cine, de ese que tanto echamos de menos. A falta de alguna sorpresa que nos pueda deparar lo que queda de diciembre creo que esto ha sido con diferencia lo mejor de este 2021.









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